Miercoles 23 de septiembre, 1AM
Pensaba que iba a ser una semana un poco más tranquila que la anterior, pero no. Ahora no solo el tema es la Ley de Radiodifusión, sino que en Honduras la cosa se recalentó de lo lindo. Zelaya se apareció de sorpresa en la embajada brasileña y empezaron los tiros. Bien por Brasil, apoyando la democracia, cumpliendo con el papel de “hermano mayor latinoamericano” que se necesitaba. Un papel que quizás podrían cumplir otros (porqué no Argentina o Mexico) pero que por suerte Lula decidió asumir antes de que se note su vacancia. Porque seamos realistas: si la cosa depende de los yanquis, estamos jodidos.
Así las cosas por el norte, veremos cómo deriva la historia. Pienso -espero- que es posible que entre la presión de los demás países y la presión interna, no es imposible que se puedan sentar a negociar y terminen pactando elecciones… que les convienen a todos como salida elegante. Porque también hay que recordar que Zelaya no es precisamente Fidel, que no está planteando una super revolución, apenas un pasito adelante hacia un progresismo burgués livianito que se convirtió en esta cosa de tiros y espanto solo por las circunstancias y la congénita estupidez de las derechas bananeras.
Por estos lares, a la espera de que en el senado se vote la Ley de Medios, mientras 100 pelotudos golpean cacerolitas en Barrio Norte: más derecha bananera. Es gracioso que en la web de De Narvaez el 82% le mandó el mensajito de que vote a favor de la ley… por supuesto, una encuesta que desaparecerá de internet rápidamente.
Mientras tanto, estoy abocado a la preparación del programa de capacitación para el gremio de judiciales, espero que salga, el proyecto está muy bueno.
Veremos. Ahora intentaré dormir antes de que los obreros lleguen a la mañana temprano y empiecen los martillazos.